La cuenca del lago de Pátzcuaro: desde su formación hasta nuestros días.
Una historia natural y social.
Los cuerpos de agua desempeñaron un papel muy importante para que los grupos nómadas lograran asentarse en un lugar específico. Así es como se desarrollaron civilizaciones de gran importancia.
La cuenca del lago de Pátzcuaro albergó a uno de los grupos sociales más importantes del posclásico mesoamericano, los tarascos, también conocidos como purépechas.
Antes de este grupo, los antiguos pobladores eran artesanos y alfareros que se dedicaban a la pesca, a la agricultura de humedad en las orillas del lago y de temporal en las terrazas de las laderas bajas. Su relación con el medio ambiente se daba bajo un marco de total armonía. Sin embargo, con la presencia de los purépechas comenzaron las transformaciones antrópicas en el lago, debido al manejo hidráulico para la producción agrícola.
Con la presencia de los españoles durante la época de la Conquista se establecieron nuevos sistemas de producción agrícola, así como nuevas tecnologías. Hubo un nuevo aprovechamiento forestal, y en la parte sur y oriente de la cuenca se establecieron haciendas donde se crió ganado bovino. Hubo una mayor concentración demográfica en la ciudad de Pátzcuaro y el espacio urbano se reorganizó.
En el siglo XIX, la inestabilidad de la región se aceleró. El ferrocarril terminó con grandes extensiones de bosques de coníferas de los alrededores y se inició una degradación de tierras.
La relación entre la sociedad y la naturaleza, que en un inicio era armónica, perdió su equilibrio. Las actividades actuales del hombre han provocado graves problemas de erosión, reducción de la flora regional y enzolvamiento, contaminación y eutroficación del nivel de base regional del lago de Pátzcuaro.
 
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